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Campaña desarrollada en las Navidades del 2006 a través de internet que, básicamente, consistía en un saco de la risa que invitaba a los usuarios a interactuar y a compartir la alegría y el buen humor (en forma de felicitación navideña) para intentar reducir los accidentes de tráfico. Se ofrecía, además, la posibilidad de descargar la pieza viral como un widget para el escritorio del ordenador.
La campaña se inspiraba en un estudi o elaborado por Attitudes para conocer la influencia de las emociones en la conducción. Según sus conclusiones, los conductores que son personas alegres y optimistas sufren menos accidentes de tráfico que aquellos que se consideran personas tristes y pesimistas. Además, a los conductores que se consideran personas alegres, la acción de conducir les pone de buen humor, les relaja, les agrada, les divierte y les hace sentir orgullosos. Por el contrario, a los conductores que se consideran tristes, conducir les desagrada y provoca tensión.
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