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Con su inconfundible estilo, Elvira Lindo nos narra en este cuento y en primera persona, los recuerdos de una infancia transcurrida entre viajes familiares:
“Del seiscientos al ochocientos cincuenta, del ochocientos cincuenta al milquinientos, del milquinientos al cientoveinticuatro y así hasta llegar a la cima de la modernidad.”
A través de ese recorrido por la que podría ser la infancia de cualquier familia española de una década tan peculiar como la de los sesenta, Elvira Lindo establece un juego de paralelismos entre la realidad social de una época y la ficción de un mundo de cine:
“ Sí que apreciaba que los actores de las películas conducían de una manera muy distinta a cómo conducía mi padre. Pero generalmente los actores pertenecían a otro planeta, a un planeta llamado América.”
Ese mismo juego le permite a Elvira Lindo reivindicar en Recuerdos sobre ruedas , una educación vial responsable, una educación donde no tienen cabida la agresividad y las prisas:
“De toda aquella infancia sobre ruedas hay algo que también recuerdo y es la de tranquilidad al ir en coche, la sensación de que nada podía pasarnos, la dulzura de ir durmiendo, de disfrutar no sólo del sueño sin sobresaltos de los niños, sino también el sueño placentero de un mundo mucho más inocente, tan inocente como yo era, un mundo en el que la vida transcurría más despacio, los coches iban más despacio y estabas seguro de que esa noche llegarías a casa sano y salvo.”
En definitiva, Recuerdos sobre ruedas nos explica una divertida y singular historia, narrada de una forma muy personal y directa, que aborda desde una perspectiva infantil, la problemática de la agresividad en la conducción. Un viaje permanente que Elvira Lindo nos invita a recorrer sobre ruedas y con recuerdos llenos de historias reales y ficticias.
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