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Ya sea como escritor, articulista, guionista o director de cine, Ray Loriga acostumbra a narrar sus historias con un sello muy personal. En Los indios no hacen ruido, segundo título de la Colección de Cuentos Infantiles ¡Haz que ocurra! de Attitudes, Ray Loriga nos invita a reflexionar sobre el ruido y su repercusión en nuestro entorno:
“El coche nuevo de mi madre no hace casi ruido y cuando el viaje es muy largo me quedo siempre dormido. A veces sueño con indios y no me despierto, porque los indios, cuando quieren, no hacen ruido.”
Con una narrativa muy directa, basada en la manera que hablan y escuchan los niños, Ray Loriga ha querido transmitir la diferencia entre un ruido y un sonido y plantear la necesidad de utilizar los oídos como utilizamos las manos en la oscuridad:
“A veces la música parece ruido. A veces el ruido parece música, si es un ruido pequeño como el que hacen las copas de cristal que parece un ruidito de campanas.”
“Con el cuento – nos explica el propio Ray Loriga- lo único que he intentado es crear un estado de atención, de alerta, de curiosidad…. en el niño acerca de lo que nos rodea, en este caso, del mundo de los sonidos:”
“Hay ruidos que te gustan de pequeño y luego ya no, como el ruido de las sartenes o el ruido del taladro con el que hacen las carreteras. Hay ruidos que te gustan siempre, como el ruido de los aviones supersónicos, o el ruido del estadio de fútbol…”
“No he querido ser excesivamente didáctico y decirles a los niños esto es bueno y esto es malo, sino presentar una serie de de situaciones y que ellos eligieran cuales son las que le gustan y no, cual es el valor del silencio y cual es el valor del ruido”, afirma Ray Loriga.
Por todo ello, en Los indios no hacen ruido, Ray Loriga no plantea ninguna respuesta sobre la contaminación acústica ya que lo que busca, sobre todo, es provocar preguntas en los niños sobre aquellos ruidos y sonidos que les rodean:
“Si los ruidos grandes fueran más pequeños los ruidos pequeños serían más grandes. Si no hubiera tantos ruidos a lo mejor se oiría a las hormigas.”
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